SERVICIOS EN DESARROLLO HUMANO

DIVORCIO Y SEPARACIÓN SALUDABLE


Cuando se trata de la pareja, la terapia psicológica no necesariamente constituye una estrategia orientada a su rescate, ya que algunos pacientes acuden a psicoterapia con la firme convicción de separarse. Incluso algunas parejas ya han formalizado legalmente sus divorcios (si es que se encontraban legalmente casados), pero buscan la ayuda de un psicólogo profesional para asistir su proceso de separación.

Sentarse y platicar con su ex-pareja para solucionar conflictos y negociar los términos de la separación (cuando hay hijos, bienes mancomunados o cuando se determinan responsabilidades legales por ejemplo) probablemente sea la última cosa que quieran hacer, ya que en ocasiones las separaciones implican sentimientos de impotencia, ansiedad, miedo, tristeza o enojo, que pueden surgir antes, durante e incluso después del proceso.

Si ese es tu caso, no estás solo. De acuerdo con el INEGI, la relación entre matrimonios-divorcios en México, ha ido en aumento, registrando 16 divorcios por cada 100 matrimonios al 2011. Esta situación es compleja, ya que da cuenta de que la disolución de las parejas es un asunto cada vez más común en la sociedad mexicana, y requiere de la atención profesional de los psicólogos para poder llevarse a cabo de manera saludable.

La Asociación Americana de Psicología denomina “mediación”, a un tipo de intervención clínica que realiza el psicólogo para asistir los procesos de separación conyugal. El papel del psicólogo profesional en este caso, será el de ayudar a los ex-cónyugues a alcanzar consensos y coordinar sus decisiones con un grado mínimo de conflicto en un entorno profesional y seguro. Diversos estudios demuestran que la intervención de un psicólogo para asistir el proceso de separación puede traer beneficios tales como: mayor satisfacción emocional, así como de las relaciones conyugales y las necesidades de los hijos (Shaw, 2010).

A pesar de los prejuicios sociales que conlleva la separación de los cónyuges, la investigación demuestra que la mayoría de los niños (al menos en la sociedad norteamericana) se adaptan dentro de los dos años posteriores al divorcio. Por otra parte, se sabe que los pequeños pueden experimentar más problemas cuando los padres mantienen un nivel grave de conflicto en vez de separarse (Kelly, 2012). Además la persistencia del conflicto parental en las familias puede ocasionar problemas sociales y psicológicos si no es tratado oportunamente (Kelly, 2005)

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